La terapia infantil es muy diferente a la terapia con adultos, ya que los niños expresan sus sentimientos y preocupaciones de maneras más simbólicas que verbales. Por medio del juego o el arte se puede comprender a un niño y ayudarlo a elaborar sus ideas y sentimientos. Muchos niños necesitan ayuda para sobrellevar el estrés escolar, como consecuencia de dificultades para relacionarse, el acoso o la presión social. Otros necesitan ayuda para expresar sus sentimientos sobre temas familiares, particularmente en situaciones de cambio, como una separación, un divorcio, una mudanza, una enfermedad grave o la muerte. Otros niños necesitan superar acontecimientos traumáticos, como los diversos tipo de maltrato, o abuso, que deben ser abordados con sumo cuidado, respetando por sobre todas las cosas, la integridad del pequeño.

En ocasiones, las causas que llevan a un niño a mostrar problemas de conducta como ira excesiva, episodios de tristeza o llanto, cambios en sus hábitos de sueño, trastornos alimentarios, aislamiento social, bajo rendimiento escolar, señales de inicio de uso de alcohol o drogas, entre otros; no siempre son claras, pero para los padres esto debe de significar que es momento de obtener atención profesional en la que se destinen sesiones de evaluación, diagnóstico y tratamiento al niño, y sesiones exclusivas con sus padres o tutores con la finalidad de informarles sobre la situación del pequeño, y establecer un plan de acción conjunto, de modo que éste pueda obtener el mayor beneficio de la terapia.

Siempre hay vías de solución.