¡Quién quiere casarse simplemente se casa! – Deborah

Juan y Rebeca , tras 10 años de novios, están en una enfrascada discusión frente a mi.

Ella con 32 años quiere vivir con él. Ella expresa su inquietud por el llamado “reloj biológico” de la Mujer y por el tiempo que ha pasado en la relación, piensa que ya es Justo casarse o vivir juntos.

Él con 36 años piensa solo en lo profesional y laboral, quiere trabajar mucho, comprar casa, cambiar carro y tener un “guardadito”, después de eso, ya está listo para vivir con Rebeca.

Ambos trabajan…

¿Cuánto tiempo va a pasar para que Juan logre tener todo lo que quiere, y así puedan vivir juntos ?

¿Rebeca estará dispuesta a esperar unos años más? O ¿terminará con Juan y “empezará de cero” en otra relación ?

Las mujeres generalmente llegados o pasados los 30 años de edad, comienzan a presionar a los hombres para casarse.

Situaciones así suelen ser complicadas, en ésta historia, desde su percepción, los dos tienen la razón.

Desde mi punto de vista, si ambos trabajan, se puede iniciar una familia e ir detrás de los sueños de cada uno poco a poco ( no digo que se deban casar a lo loco sin nada, pero tampoco cuando se tenga una mansión equipada con lo último de la tecnología ) y así entonces, entre los dos pensar en cambiar de carro, mejorar la vivienda y pensar en tener hijos.

Hay noviazgos que quizá no se consolidan en una vida en pareja porque crecen y buscan otros intereses, que los lleva a ambos a un crecimiento como personas, y en el que pudo haberse acabado el amor, pues el amor no está garantizado por el número de años del noviazgo, o simplemente esos intereses los llevaron a otro lado diferente.

Hay que saber si aún tienen las mismas expectativas y preguntarse por qué siguen juntos, si es por comodidad, por temor al compromiso y dejar claro cuáles son las razones que los llevan a seguir un noviazgo de tantos años y si esas razones las hacen conscientes y están felices de esa forma, pueden continuar, pero si ya no desean seguir juntos quizá llegó el momento de replantearse la relación.

Alguna vez leí la frase “un matrimonio perfecto es sólo dos personas imperfectas que se niegan a renunciar el uno al otro”.

¡Quién quiere casarse simplemente se casa!